Larry Catá Backer, “Cuba and the Constitution of a Stable State of Misery: Ideology, Economic Policy, and Popular Discipline, Penn State Journal of Law & International Affairs 13(2):1-84 (2025)
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Abstract: The general default position of much commentary on the State of Cuba’s political model tends to be premised on an assumption of instability in need of repair. For decades some of the most creative minds on the planet have devoted tremendous amount of creative capital on solutions to the Cuban problem. This contribution suggests that what appears to be a state of instability and flux is actually becoming a stable state of misery. That stable state, in turn, suggests that control can be maintained as much on the basis of a premise of prosperity as it can on the basis of a reality of misery just challenging enough to keep a population really well managed and the political system reasonably well ordered. It is to consideration of hints about the nature and character of this stable state that this essay is directed. These hints are organized in three parts. The first, the ideological element, considers the way that that morality of consumerism developed over the decades by Fidel Castro and incorporated into the organic documents of the Cuban political economic model helped shape an approach to the role of material goods in a “revolutionary” society in ways that made collective misery—at some level—both tolerable and strategically useful. The second looks to the political-economic element. That is, it considers the ways in which the underlying consumerist morality of the political-economic model finds expression in the practices and policies of the State apparatus guided by the Party and its own governance apparatus. The contribution considers this from the interests of three significant groups with substantial engagement with Cuba. The first include states and other foreign lenders. The second includes the apparatus of the Cuban state itself and the elaboration of a dual character economy. And the third touches on Cuba’s projection into the world, especially in the shadow of its quite useful relationship with the United States. The third then considers the utility of periodic popular explosion as the disciplinary factor for gauging the limits of misery tolerable by the body politic. This inverts the usual discourse of popular protest as a means of governance rather than in its more usual construction as some sort of pre-revolutionary signaling of the end of the current hegemony of the political-economic model that has shaped Cuban governance since the mid-1970s. Table of Contents: 1. Introduction; 2. The Ideological Element; 2.1 Vignette 1: Fidel’s Refrigerators: 2.2 Vignette 2: The State Ideology in the Shadow of Consumption and Globalization; 2.3 Vignette 3: Fidel’s “Children” and the Institutionalization of Ideologies of Misery; 3. The Political-Economic Element; 3.1 Vignette 4: The Phoenix of Stability From Out of Disaster; 3.2 Vignette 5: The Governance of Misery; 3.3 Vignette 6: Welcome to the Hunger Games and Global Lenders; 3.4 Vignette 7: The Hunger Games Part 2—The Spy-Friends Edition; 3.5 Vignette 8: The Hunger Games Part 3—The ‘You’ve Got a Friend in Me’ Edition; 4. Popular explosion as the Disciplinary Factor; 4.1 Vignette 9: The Edges of Misery and the Misery of the Edges-11 July 2021; 4.2 Vignette 10; Even Protests Can be a Leninist Instrument; 4.3 Vignette 11: The Toleration f the Intolerable and the Search for a Stable State; 4.4 Vignette 12: The Swingling Pendulum; 5. Conclusion
Resumen: La postura general de muchos comentarios sobre el estado del modelo político cubano tiende a basarse en el supuesto de una inestabilidad temporal que requiere reparación. Durante décadas, algunas de las mentes más creativas del planeta han dedicado una enorme cantidad de capital creativo a buscar soluciones para el problema cubano. Esta contribución sugiere que lo que parece ser un estado temporal de inestabilidad y fluctuación se está convirtiendo en un estado estable de miseria. Ese estado estable, a su vez, sugiere que el control puede mantenerse tanto con base en la prosperidad básica como en una realidad de miseria lo suficientemente desafiante como para mantener una población bien gestionada y un sistema político razonablemente bien organizado. Este artículo examina los acontecimientos recientes en Cuba en busca de indicios sobre la naturaleza y el carácter de este estado estable. Estos indicios se organizan en tres partes. Primero, el elemento ideológico, considera la moralidad del consumismo. Este marco conceptual, desarrollado a lo largo de décadas por Fidel Castro e incorporado a los documentos orgánicos del modelo político-económico cubano, contribuyó a definir un enfoque sobre el papel de los bienes materiales en una sociedad “revolucionaria”, de manera que la miseria colectiva, en cierto grado, fuera tolerable y estratégicamente útil. El segundo aborda el elemento político-económico. Es decir, considera cómo la moral consumista subyacente del modelo político-económico se expresa en las prácticas y políticas del aparato estatal, guiado por el Partido Comunista y su propio aparato de gobierno. La contribución considera esto desde los intereses de tres grupos significativos con un compromiso sustancial con Cuba. Uno incluye a los estados y otros prestamistas extranjeros. Otro incluye el propio aparato estatal cubano y la elaboración de una economía de doble carácter. Y el último aborda la gestión de la narrativa de masas a través de la proyección de Cuba al mundo, especialmente a la sombra de su muy útil relación con Estados Unidos. El tercero, a su vez, considera la utilidad de la explosión popular periódica como factor disciplinario para medir los límites de la miseria tolerable para el pueblo cubano. Esto invierte el discurso habitual de la protesta popular como medio de gobernanza, en lugar de su interpretación más habitual como una especie de señal prerrevolucionaria del fin de la hegemonía actual del modelo político-económico que ha moldeado la gobernanza cubana desde mediados de la década de 1970. Índice: 1. Introducción; 2. El elemento ideológico; 2.1 Viñeta 1: Los refrigeradores de Fidel.; 2.2 Viñeta 2: La ideología de Estado a la sombra del consumo y la globalización; 2.3 Viñeta 3: Los “hijos” de Fidel y la institucionalización de las ideologías de la miseria; 3. El elemento político-económico; 3.1 Viñeta 4: El fénix de la estabilidad surgido del desastre.
3.2 Viñeta 5: La gobernanza de la miseria; 3.3 Viñeta 6: Bienvenidos a los Juegos del Hambre y a los prestamistas globales. 3.4 Viñeta 7: Los Juegos del Hambre Parte 2: La Edición de los Amigos Espías; 3.5 Viñeta 8: Los Juegos del Hambre Parte 3: La Edición «Tienes un amigo en mí»; 4. La explosión popular como factor disciplinario; 4.1 Viñeta 9: Los límites de la miseria y la miseria de los límites – 11 de julio de 2021; 4.2 Viñeta 10: Incluso las protestas pueden ser un instrumento leninista; 4.3 Viñeta 11: La tolerancia de lo intolerable y la búsqueda de un estado estable; 4.4 Viñeta 12: El péndulo oscilante; 5. Conclusión

